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El Ictiocefalolalista

POE-SILLAS

POE-SILLA N° 27 DIARIO NOCTURNO

El  día difiere de la noche y, 

cada cual a su signo le reprocha

el milenario acoso, la eterna búsqueda,

la eterna huida.

¿Por qué no detenerse ahora?

Y así regresar al placer interrumpido;

o bie,n si no es así; desecharlo por lo que podría resultar.

Podría ser tan infructuoso, como una guerra fría.

No han pensado dejarse llevar por la organoléptica;

por la conjunción perfecta de aroma y sabor;

de luz y sombra; de noche y albor.

de eso que conocemos como "va y viene";

por el vaivén de un péndulo del tiempo enclaustrado. 

de eso que es ahora y que pronto sucederá;

o que quizás no sucederá.

POE-SILLA Nº 26 DEL JUEZ DE ANILLOS OBJETADOS

Muchos mascarones fueron empotrados antes que la goleta rompiese la gravedad de sus propios hechos consumados.

Y entre ceja y ceja, el doblez del paletó asiló diversas motas de recuerdos,

delatando al plenilunio que osó iluminar el rostro desnudo de una novel cantinera.

 

Nadie recuerda su nombre en este preciso momento de inapetencia;

es que en Saturno no existen condominios objetados por un juez de anillos.

Tampoco hay estacionamientos reservados para un tranvía repleto de poetas.

Desde la retroactiva perspectiva incierta; esto es cosa de catalejos y bitácoras amortizadas.

 

No es más que un montón de albóndigas flotando en enjundias revoltosas;

un recuerdo extraviado en un inmenso fiordo de lamentos perturbados.

Cuya apariencia de mar y travesías traviesas; desfiguró el rostro embrutecido,

imitando máscaras raídas, todo por ver las horas insomnes del lato tiempo navegado.

 

Que fue de ti después de revolver subterfugios en aquella sopa de letras.

¿Acaso tan sólo se trató de proferir amenazas tardías durante el rodaje?

¿Es acaso el final del rastro olfateado y ya perdido en un callejón sin salida?

Se que hubo un navío recalado en los restos esparcidos de aquel capitán malherido.

 

 

POE-SILLA DE MIMBRE

Premio Círculo  “MAR-MOREO A-MAR”

Galardón “VOY Y VUELVO” de los Poetas “Liberados de la Trifulca”

Galardón “Maremoto de Amor” de Los Custodios de la Palabra Nupcial

Premio “Cantores Desentonados” de los Poetas Des-abridos

POE-SILLA Nº 25 TURBI-EDAD DE UNA PLÁNTULA

¿Y de donde brotó esta plántula de túrbidas hojarascas violáceas?

Ahora camuflando sus placeres e imitando una cama-león;

mutando su bolero cada vez que el chico de la botica

la invita a la arena de los tangos en el cerro de los arándanos.

 

A mi que me acostumbró al lugar del aburrido minuto del silencio.

Al traqueteo de latos responsos en el muelle sin océanos posibles.

Al retorcido hincapié de las interrogantes diversas;

a esas preguntas que marchitan los cráteres de los mil volcanes ancestrales.

 

¿A quien le importa ahora que la plántula túrbida se marchite?

Si ni siquiera le importa al pauperismo de la cantera -¡Esto lo doy por hecho!

ni al propio abismo sin mármoles; ni al cartero de la hipoteca estupefacta;

ni menos a la gota de lluvia que no pudo huir de la oscura nube.

 

 

 

POE-SILLA DE MIMBRE

Premio Círculo  “MAR-MOREO A-MAR”

Galardón “VOY Y VUELVO” de los Poetas “Liberados de la Trifulca”

Galardón “Maremoto de Amor” de Los Custodios de la Palabra Nupcial

Premio “Cantores Desentonados” de los Poetas Desatinos 

POE-SILLA Nº 24 ENTRE BARROS Y TEJOS

Entre ambos se levantarán solapas y mangas;

espacios zurcidos sobre las hojuelas rodantes.

Esas mismas que se separaron del cubismo

y del realismo mágico.

Un trío de cuatro redadas izará las estacas inadvertidas

- las dejadas atrás por los envejecidos tenderetes.  

Y un corcho sonoro – ¡válgame Dios!

señalará entonces la cuantía del juego del tejo.

 

Me pediste que te amara; sin embargo olvidaste

dejarme la boleta de garantía en las despensas.

Hice desde entonces todo lo que se hace en estas minucias.

Pero no solicites ahora lo que sobrepasa mis casillas.

Recuerda que apenas sé amortiguar los golpes del tejo

en el barrial.

Tal parece que no has cambiado un ápice desde los descuentos;

sigues oronda como esa primera vez - cuando te alejaste.

 

Y aunque ahora existen barcarolas de papel con

velamen y vientos en muchos puertos recalados;

ningún paredón es suficiente para detener los alientos

¿Y que decir del tejo desdeñado lanzado con desazón?

Ese que una vez molió las yemas del huevo capturado en un dedal.

¿Y de las gafas que ocultaron mis ojeras anaranjadas?

Será mejor que empieces por remendar mis calcetas y orlas de tus enaguas,

y; hazlo antes que oscurezca el hilo negro, que ya sabe de muchos remedos.

 

 

 

 

POE-SILLA DE MIMBRE

Premio Círculo  de la Cuadratura de Bancas Rotas

Galardón “Billete Verde” de los Poetas en Bancarrota

Galardón “Prestame Luca” de Los Estafetas del Barrio Financiero

Premio Poetas Encomenderos de Las Letras Protestadas

Premio “Palabras Quebradas”

POE-SILLA Nº 23 TAMBIÉN ME CUESTIONO COSAS ACERCA DE LO TUYO

Y también me cuestiono con respecto a lo tuyo

¿Con cuanto desdén aventarás mis cosas al vacío?

¿Cuántas cartas se marchitarán sin florecer por debajo

de tus provenzales alacenas?

 

Desteñidos rasgos abrazarán ahora árboles envejecidos

y ese “Tu y Yo” que ahora no tiene sentido,

será visto desde otra inadecuada perspectiva

“No son más que cosas de dos enamorados”

 

¡Hay Dios mío! - Que haya que doblar en cada esquina

tan sólo para cambiar de rumbos cada insomnio.

¿Y por que no pudo ser más fácil que

aquello, que tanto silencio te tortura?

 

Era tan sólo cosa de revolver la envoltura;

tan sólo cuestión de usar tus dedos para sortear un regalo;

y encontrarte con más de un corazón latiendo a mil;

cientos de pupilas dilatadas durante tus hurgados procedimientos.

POE-SILLA Nº 22 AMORTAJADO POR LAS SABANAS DE UN MAL DORMIR

Y que hay si me da la majadería del pataleo

en el camastro ajeno?

Y hacerlo hasta despertarme de un sopetón y sin resacas,

como si quisiera sacudirme esta enorme pesadilla.

Hacerlo hasta despilfarrarme como una monetiforme negra

en un casino de camaradería.

 

Esto por cierto no es por efecto de una POE-SILLA

Tanto es el amortajamiento de mis devaneos clásicos.

Tanto es así lo del resquebrajamiento durante las mil sábanas;

que entre enredos me levanto un sábado por este instante

deseando abrir mis ojos,

para ver aunque sea tan sólo por un instante el oriente,

y la desnudez casi taciturna de La Luna.

 

Los bastiones de un guerrero se empequeñecen

ante la bravura de tu cuerpo delineado para un obelisco trashumante.

¡Es cierto!

Debido a esto me fracturé en mil pedazos

- Fui recogido en la acera del tablón del frente.

Me detuve en otros mil párpados almacenados.

¡Y claro! Un cerrojo de tu mirada me cautivó para siempre.

Lo hizo hasta después de haber vivido un sigilo en otros candelabros.

 

Como hago entonces para descorchar otras tantas vasijas para el olvido.

¿Que hago para dejar de escribir renglones rimados

acurrucado en esta acanalada techumbre?

¿Quien impedirá durante el peor de los casos; que sea empotrada

esa arritmia logarítmica más parecida a un hormigueo?

¿Quien arrancará mi cuerpo de tus sábanas adormecidas?