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El Ictiocefalolalista

POETICA

Carrera ¿Quién es Carrera?

KKD (Noticias & Copuchas)

Actualizado hoy del 2006

Choripan.- Es la pregunta hecha por la mismísima editora del pasquín “La oreja de Van Go” durante las bochornosas escenas experimentadas a la salida de un motel.  "Esta no es la vida romantica que soñaba" Quién mierda es este tío? Nadie ha oído hablar de él y muy pocos saben a que se dedica; menos en que paradero se baja después de vagar por la ciudad; es más, nadie sabe sobre su ocupación actual. Seguirá buscando trabajo? seguirá pegando en la pera a cuanto amigo se le cruza por las callejas desoladas del casco viejo de la urbe. Habrá convertido algún gol de media cancha? Habrá hecho las paces con el PM (Partido por la Mitad) con el RC (Resfrío Común), con ambos partidos políticos y; que ahora hacen las veces de fervientes opositores. Sigue viviendo en la casa de su mamá; el maldito mamón.   A Agustín Carrera se le recuerda por su único libro editado “El Ictiocefalolalista”, y por que nunca ha ganado un concurso literario o de poesía. Se le recuerda además por que en una de esas anécdotas que se pueden contar, se le vinculó con un amigo de aquellos que cenan con el meñique empinado; modosito él, le sugirió teñirse sus canas de color tinto para igualar el perfume a tintorro que lo acechaba desde décadas; desde que era un mozuelo usado para los mandados en un despacho de “ahogados” cerca del cementerio municipal.  “La escena y berrinche descrito anteriormente corresponde a la última nostalgia de una mujer que no pudo abordar el último carro del tren” Dijo a regañadientes un periodista que fue cesado del pasquín “La oreja de Van Go” por decir que la obra del vate Agustín Carrera era lo mejor que había leído hasta ese momento; y por que la Gomez había caído a sus pies después de leer El Ictiocefalolalista.  ¿Quién iba a pensar que Carrera acabaría tejiendo redes de féculas? decían los amigotes de un hombre apasionado tanto en las letras como en los catres. Vanesa Gomez dueña del pasquín La Oreja de Van Go no era más que una eclesiástica lúdica entre las desanimadas, que no podían acercarse al perfume de galán de este milonguero apretujador.   Carrera no es de los mejores autores que aún viven; es el más malo de los muertos, sentenció la periodista y directora del pasquín. Porque cuando lo agarre lo haré pedazos. Ha escrito tan sólo un libro y no le ha ganado a nadie con sus versos y, ese algo de prosa que empuña en sus escuálidos discursos de velorios. ¡Pronto pondré mis manos en su sucio gaznate! Les juro por San Cuturrufo que lo haré. Es posible que se le haya ido de las manos la situación a Vanesa Gomez cuando dijo esto, pues la querella por un posible atentado en contra de la vida de Carrera no se hizo esperar. Ni Vanesa ni nadie, ni siquiera otra super mujer podrían doblegar el espíritu libertario del vate. Las ex-novias ya superaron el síndrome de la lagartija que las sometió a las más extrañas metamorfosis corporales. ¡Que no todo es follar! ¡Caramba! dijo molesto el vate en cierta ocasión. Inéditas palabras en el vate que se dedicaba a ver el clásico triple X de Daniel Pilches para que su boca no profiriera palabrotas.  Aquí más que sal para el huevito se necesita una tetera hirviendo, para ablandar a uno de los miembros de la pareja, sentenció un cirujano plástico antes de continuar con el recauchutar  externo de la dama. Sacrificio magno que según ella le permitiría conquistar al resbaloso vate.

Premio Príncipe de Deltarro baraja los naipes para descubrir las artelalías de hábiles cuenteros.

La Pirca de Letras

por Valerio Valeotro.

Un traspapelado que descubrió un paquidermo de museo de origen desconocido llamado Aquino Tanáh; cuya cédula de identificación al menos corresponde a la legislatura de la isla de Sihestá;  un cuentero de dudosa reputación, famoso por la edición del abecedario del Cuento del Tío y, más conocido como el artificioso Pedro Urdemales, el vate Agustín Carrera autor del “Ictiocefalolalista” libro ya traducido al coa, al flaite y a la jerigonza. Tres Esmusho el violinista de serenatas para y en tríos. El batutero de orquesta norteñoamericano Dale Conbathe, el cineasta Joligudense Trumao Formas; son algunos de los naipes de esta limpia baraja, extendido en los baldaquines de un popular baño público, para elegir a los ganadores del Premio Príncipe Deltarro para las Artelalías.Todos los postulantes dicen no poseer idoneidad para recibir tal galardón, pero fuentes bien informadas, como es el caso de la Oreja de Van Go, señalaron que la mayoría de ellos se descuecen los dedos de sus pies con undecilenato de zinc por recibir los miles de euros que significa alcanzarlo. De hecho son varios los artistas que provienen de otras manías y artes y, que pretenden el mismo objetivo, como es el caso de los vocalistas Natin Col y Fran Sinatrás, los compositores Rinrin Delaporta, el jazzista Elde Allacanta, el boxeador chileno Guatón Loyola Ayayay. Del cine se presentaron la curicana Niuna Pepah, la rumana hacendada en el Tinguiririca Tan Wenona y el palestino de origen judío Noaih Kepelear. Entre los arquitectos que se encuentran limpios de demandas y con bastantes posibilidades son el carpintero y garzón del bar don Vinoso Pipeño, el ahora torero de origen húngaro Nikon Cappa y el histriónico nipón Molita Konkarie. Otros artistas provenientes de la cultura diversa son la artesana en barro griega Makuka Enlodo, el artista en videos caseros de La Legua Yonson Sanchez Machuca, el artista en plasticina de Hualpén Berenson Castro y; el danzarín del Ballet Popular de la viña Santa Vergara de Chile Mandrágoro Ortúzar. Otros postulantes no quisieron mencionarse en el presente reportaje, ya que nos sugirieron guardar composturas y secretos hasta el mismo día del fallo; sin embargo a última hora se sumaron a esta lista pública las sorprendidas sopranos de la Vega Monumental, la Juanita Riera y la Magaly Peralta.  JEJE  

TOLERANTE PONENCIA HASTA QUE LAS VELAS NO ARDAN

La magia de la ponencia trasnochada reviven los cuenteros con asados y fritangas verbales; desde el graffiti hasta lo más “chic” del palabreo criollo.

Actualizado hoy del año 2006 (Sin Fotos: UPA CHALUPA) 

LA OREJA DE VAN GO (UNA)           

MANDRIL.- La magia de la ponencia trasnochada realizada por el consagrado vate de la provincia del Merquen, es el hilo conductor que nos sirve como pauta para entender el desgaste salival y, que dicho sea de paso, no necesita mucho el mundo intelectual que se ampara en la seducción de la noche. La ponencia corresponde a un sentir contemporáneo del mundo diurno proveniente del esoterismo oriental. “Esto nos afecta tangencialmente; es la sensatez del raciocinio occidental que se atrofia con los gases gástricos”             'La palabrería en el discurso poético', puede escucharse para siempre debido a las grabaciones clandestinas de cierto truhán dedicado a la piratería intelectual. Ellos, los piratas intelectuales están influenciados por la compulsión del sistema de mercado que nos endeuda hasta en el raciocinio “todo es objeto de venta” recabó un oyente de la ponencia, Venzo Patrañas.            Se eligió la ponencia del vate proveniente de la provincia del Merquén Agustín Carrera por diversas razones: la primera es porque lo expuesto en el “Ictiocefalolalista” nos abre hacia una tradición oculta pero impulsora de los neo signos de los tiempos. “estamos seguros que el medievalismo se asentó una vez más en el mundo por temor a la verdad del vandalismo” recordó otro de los oyentes a la salida del paraninfo. Ahora sabemos que somos un punto más en el universo, que estamos a merced de los caprichos de la creación, que todo en cuanto al universo se refiere es totalmente desconocido; que estamos a merced de diminutos pero catastróficos pedazos de roca congelada que flotan amenazándonos cercanos a nuestra órbita. La tierra ya no es el centro del universo, ni lo es del sistema solar, ni de nadie, ni de ninguna cosa que exista, la tierra es otro pedazo de roca que ocupa un mínimo espacio en la juguera. Apenas somos parte del sarro pegoteado al borde de su tapa por efecto del movimiento cinético.  Se observaron previamente trabajos como los de Pepo Plop, como los de un aparecido en el paraninfo de los intelectuales don Pedro Urdemales; como los del dibujante de comic callejeros de origen tibetano Lha Rhaya, que evoca una tradición literaria regional  influenciada por el arte místico.Arte abstracto y de trastos y de trastesOtra sección del trasnoche fue dedicada al cuenteo o al común copuchenteo hecho con los trastos y trastes del hogar a contar de sus primeros cabeceos nocturnos por falta de sueño. "por falta de conocimientos recibí reprimendas de padre y madre, e intento traspasar el mismo respeto por los muebles a mis hijos; de lo contrario mis hijos se convertirán en grafiteros empedernidos” sentenció mientras bostezaba. Es difícil hablar del arte de trastos y trastes ya que el palabreo es universal, recorre corrientes diversas de otras manifestaciones culturales; todas influenciadas nuevamente por alguna tendencia desorientada.Todos quieren volver a sus raíces, a su propia cultura. Después quieren recorrer camastros diversos por lares distintos; o sea, esperan asentarse después de recorrer el mundo, después de experimentar todas las tendencias del querer. El arte de despresar la gallina lo enseñan las viejas cotorrientas. En la parte final de un pantalón; o sea, en la bastilla se encuentran pelusas y polvo acumulado por causa del largo trajinar. Aquellos trabajos retocados por la situación actual y antigua del pensar criollo, fue vista como una obra de la rareza real del Príncipe que creó el premio de la Paleta de Pinpón, y del desprecio que hoy tienen las caseras al arte del desprese de gallináceos diversos. ¡Que desprecio! JEJE 

El temor tiene aspecto de aquello no develado. Como me sucedió antaño entre croares lejanos, e insectos que revoloteaban alrededor de una macilenta vela; cuando ya se presumía eso del echarse a dormir; y era evidente esto del chamusco derretido de la cera. Cuando eso sucedía; asomos furtivos por debajo de la sabana, rondaban con sigilo la cercana palmatoria sobre el velador de la abuela. El temor ciertamente tiene relación con el asombro del asomo; con la sombra inesperada en la pared o en el techo; o simplemente con lo que ocurre después de extinguirse la mecha prisionera. ¿Cuando más pudo existir tan enorme temor? Sólo al interior de la alba casona campestre de mi abuela. ¡Sólo ahí pudo concretarse tan enorme temor a lo inesperado! El temor entonces pasa a ser algo así como la sombra inexplicable del instante futuro. Es algo así como el sudor helado, que surge cuando se descubre que lo cierto no tiene procedencia imaginable; cuando se teme a lo que hay más allá de lo que conocemos; o sea; cuando se tiene miedo a eso que es desconocido. Como antaño. 

 

Esto del temor es algo muy propio de cada cual. Es algo que me lleva a estados de honda depresión; y no me ayudan a expulsar la tristeza aparente que embrolla la mudez. He arrastrado con esto un latoso bisbiseo interno con esto del temor; que se comporta como el oleaje de una batahola; y que ya data como si fuese la colección de un anticuario de Aranjuez. A veces pienso favorecer la derrota de este particular enfrentamiento; y otras veces alzo entusiasmo sólo para batir las dagas del filoso acero, convencido que puedo vencer el peso de tan arrolladora molestia. Debería conocer el motivo cierto de esta mundana tristeza, antes de cubrirme con estrategias alucinantes para vencerla. Es mucho el tiempo usado para repensar construcciones de fosos, y fortalezas inexpugnables y; que hasta ahora sólo me hacen dudar de las nimias presencias del sosiego.

La balanza me dice que debo esperar cauto la justicia; aquello que no es de pertenencia escrita o heredada. Que todo este temor es cuestión de paciencia arbórea. Que en esto de esperar consigo además provocar nuevas reflexiones, Y que lo mismo me hace dejar aquietado el trazo determinado desde antes de las manos ancestrales. Confío entonces en la desvencijada balanza del pirquinero, pues ahí pesaré el costal desechable de mis tiempos atemorizados. Que sólo eso queda por hacer; pues el temor lo construyó el tiempo desde que éste decidió estar dentro de mis pensares.

 

 

 

GRATASGRIETAS

Enormes oberturas agrietaron el hondo querer

por donde ahora fluyen; entre otros gustillos,
el salobre sudor que se escabulle sedoso por su piel.
Es el fruto del constante enredarse en sabanas ajenas;
o quizás es el desenfreno arremolinado de viejos histerismos; pensé.
Nadie es sabio en esto del querer;
menos en aquel forjado bajo el indicio del rito encadenado. 
El querer; solo sé, se hace simple;
tanto como lo es una gota de lluvia solitaria;
cuando en su reiterado descenso
resbala por entre las estrías de un viejo.  
O bien; cuando el pelaje cano y agitado
narra en la barbería del barrio historias de navaja y mujerío.
No es de otra manera que escurre una gota solitaria
por las texturas de un vestido.
Son las fuerzas poderosas las que la coaccionan
a deslizarse por éstas y por la piel de una desconocida.
En esto del querer no hay recetarios editados;
ni obstáculos para escribir del sentimiento que cala como filosa daga
las entrañas del que sed de querencia ostenta.
Vientos inextinguibles arrecian pircas protectoras
antes de que el ocaso ose acallar el sangrío dibujo de una inútil pasión.
No insistan no mencionaré el rasgo inusitado
de aquella túrbida relación de querer.
Basta en esto del querer los labios de dos,
y el corazón como si fuese el de uno sólo.

 

 

CAMBALACHE P´AL PATACHERO

CAMBALACHE P´AL PATACHERO

Podré cambiar para bien como esperan algunos. ¿Por qué mejor no cambian los demás? Así sigo yo tal cual soy; vivito y patachero. Un destripaterrones más de esta vizcaína comarca aventajada. Por que de hecho; y lo digo a patas sueltas antes de usar el desvencijado catre heredado de mi madre. Me gusta ser como soy. Lo afirmo; y es cierto; soy un escollo difícil de obviar para el espejuelo del carruaje; ese carruaje que ya no arreo por querer ser peatón. En cuanto a lo mismo; eso mismo debe pensar el reflejo de la laguna donde suelo observar zancudos y renacuajos; durante esa larga espera cuando me animo y deseo el asomo desnudo de la luna. Para que estamos con atados; con triquiñuelas y dobleces de mano; o cosa parecida. En lo personal pienso que lo mejor que podría sucederme es conocer la otra vida; conocer el cambio que si acontecerá. Por que en esto de cambiar; no todos los cambios son necesarios, ni todos tienen buen sentido. Cambiar por cambiar es trivial y farandulero. es de travestismo; disfraces y mascarones. Lo que verdaderamente tiene sentido es saber adaptarse a los demás; al prójimo; al próximo y al de más allá. No nos engañemos, cambiar para bien como esperan los demás es cosa de héroes; mártires y conversos. Nosotros los débiles y pecadores reconocemos esto y nuestro innegable gusto por la buena vida; y aunque siempre lo intentamos, siempre dejamos brotar lo que no queremos cosechar; o sea, seguimos ordeñando en las mismas ubres. Para que estamos con atados; con triquiñuelas y dobleces de mano; o cosa parecida. Ya el tener que soportarse así mismo es un gran logro. Seamos sinceros. Esto nos angustia como a cualquier otra persona. Cambiar implica más responsabilidades; abstenerse del sabor de la vida y dejar de lado los placeres son algunas. Dejarían de gustarte las mujeres; las del prójimo, las del próximo y las que están más allá. Dejaría de gustarte el ocio; el vino y la buena mesa compartida. ¡Claro que no! Yo por mi parte cambiaré para bien. Lo prometo. Lo hago por que quiero ser grato a la vista del creador. En consecuencia; prometo cuidar lo creado;  no derramaré el vino; sazonaré mejor las empanadas;  protegeré al chincol y al jote; cuidaré la guitarra y a la que sabe bailar tangos y milongas. Cuidaré a la china de la casa alegre. y a la que zapatea en fondas y ramadas. No me cansaré de buscar ese destino de protector; de cuidador; de nochero; celador; velador y trasnochador. Pero nada puedo prometer con respecto a mis errores. Estos caen solitos como peras en el canasto de la fruta madura.  Y si cambio. Que me cambien primero una de cuarenta por dos de veinte ¡Ese si que es cambio!

 

 

FRECUENCIA NO CATASTRADA

FRECUENCIA NO CATASTRADA Ya lo saben.
Los navíos; esos inmensos armatostes flotantes atraviesan a raudales, indesmentibles distancias de agua desmedida; imitando al casi inerte capitán que detesta desgajar las hojas de su propio calendario.
Timón en mano evita las travesías traviesas del tiempo.
¡Odio las aguas desmedidas; las sin metraje calculado!
Como detesto aquellos días de travesía por la agitada mar;
soportando el zarandeo de bruscos oleajes;
escuchando el rechinar de maderos y aceros;
y tumbos que finalmente despedazarán la frágil embarcación.
Como detesto al viejo pretencioso que amenaza al velamen con deshilacharlo, hasta conseguir la inútil oquedad del lienzo.
Que podría hacer contra el intempestivo oleaje ensombrecido.
Contra la humedad del celo infundado.
Contra el alboroto de oleajes espumados; encrestados y
que niegan asomo oportuno desde la misma frecuencia no catastrada.
Sería más fácil entonces encamarse para siempre en el tálamo
para no tener que acontecer con la infidelidad.
Para no tener que ver la zozobra despedazada desde el borde filoso del camastro.
¡Es un navegante que jamás cruzó una tormenta!
Afirmó el barquero antes de atravesar al maltrecho capitán
hasta la orilla cartografiada de otras tierras.
¡Y no pudo ni enfrentarla y menos detenerla!
Ha sido su martirio el continuar rumbo ya trazado en la añosa carta,
hasta encallar en baldío roquedal.
¿Piensas acaso que eres especial por haber esparcido atolondrados braceadas en una atroz tormenta?
Conozco algunos que ilesos después apoyaron bastones.
Pero no es tan sólo acero fraguado lo que se templó en el encrespado oleaje; si no que además; aquel gustó la dulzura del recogimiento.
También conozco navegantes que suelen bambolearse como cáscaras de nuez en la mar; por que es en las tormentas donde encuentran respuestas concretas a todas sus interrogantes.
Y el embriagador vino hace de brújula.
Otros soplan tormentas para causar daño irreparable en mascarones de navíos desvalidos.
Y la oración se transforma en el sextante del tripulante habilidoso para protegerse de estos ventosos espolonazos.  

SUBTERFUGIO PARA UN RELOJERO

SUBTERFUGIO PARA UN RELOJERO A veces pienso que esto del amor no es más que un subterfugio para esquivar la eficaz locura del relojero. Y créanme; no me equivoco en nada al decir esto, sobretodo cuando pienso en los distintos cónclaves eróticos usados por el desvencijado camastro del tiempo. Es una sinrazón que linda cercana a lo maravilloso del segundero. No me pregunten a que se debe este indescifrable pensar.

Sólo sé que es asunto registrado de la locura del querer. Es un trastrabillar que me dirige hasta la histórica poesía; al apretujado tango y a la milonga por debajo del malecón, donde finalmente podré llorar a escasos metros de un maleable rompeolas de arena. Esto es parte de un atolondrado hincapié que me acerca hasta el tajamar de tu vientre. ¡Y de esto también estoy seguro! Por que la locura del amor es además un palabreo; un pensar y un escribir como lo hace un cartógrafo, debido a la ausencia de un heroico poetante. No palabreo en términos abdominales; ni hago partículas de un anticuario por que éste se adueñó del reloj de arena. No me insistan. En esta ocasión sólo diré que es asunto del tamborileo de un enamorado que ostenta paciencia. Que sabe que el querer asoma según sean sus equinoccios y solsticios; según sea su propia trayectoria eclíptica. Maravilloso amor que asomas anhelos incluso con todas mis abstenciones. Ten en cuenta que correspondo al espacio útil de una enciclopedia. Que soy el hilo que sujeta las hojas amarillentas de un libro escrito por la viuda de un trompetista; allá muy lejos, en las terrosas oficinas calicheras.